Detrás de una buena tipografía
Cada fuente y familia tipográfica tiene características que la distinguen entre otras, que las hace únicas y le da personalidad al texto. Esa personalidad se magnifica cuando una fuente se usa en contexto.

En la botella en la basura, en el cartel de enfrente, en los titulares de la televisión y en este artículo que usted está leyendo. Allí está. Omnipresente pero silenciosa, la tipografía (la buena tipografía) aparece en todas partes como esa construcción estética minuciosa y coherente que le da sentido a las ideas.
Una fuente de texto pone su belleza al servicio de la comunicación, por eso su entramado y cuidadosa preparación nos es indiferente cuando está bien hecha.
La selección de sus líneas curvas o rectas, sus distintos pesos (itálica, negrita, delgada, condensada) y tamaños son en la mayoría de los casos el producto de un estudio concienzudo y delicado de un estilo gráfico que un diseñador esculpe en las letras.
Tomado de: El espectador.com
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